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AICA: El arzobispo de Rosario animó a participar del II Encuentro Nacional de Juventud

AICA: El arzobispo de Rosario animó a participar del II Encuentro Nacional de Juventud

El arzobispo de Rosario animó a participar del II Encuentro Nacional de Juventud
 
Rosario (AICA): Monseñor Eduardo Eliseo Martín, arzobispo de Rosario, ciudad que será sede del II Encuentro Nacional de Juventud, envió un videomensaje a los jóvenes, a quienes invitó a que ¨se animen y se arriesguen a participar¨ de lo que será ¨una experiencia única¨, aseguró. El encuentro será los días 25, 26 y 27 de mayo.
 
El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, animó -mediante un video- a los jóvenes a participar del II Encuentro Nacional de Juventud que se realizará los días 25, 26 y 27 de mayo en la ciudad santafesina de Rosario. 

“Quiero decirles que, si se animan y se arriesgan a participar, van a vivir una experiencia única, porque Jesús dijo: ‘Donde dos o más están reunidos en mi nombre yo estoy en medio de ellos’”, señaló el prelado rosarino. “Por eso –continuó- va a ser un encuentro con Jesús y entre todos nosotros, entre todos los jóvenes”. 

¿Para qué este encuentro? “Para que con Jesús y, con vos, cambiemos la historia”, destacó el arzobispo, que pidió: “Invitá a otros amigos y amigas tuyas, para que puedan también tener noticia de esto que va a ser único y extraordinario”. 

“Y recordá que Rosario, siempre estuvo cerca y sigue estando cerca”, concluyó monseñor Martín. 

Para más información sobre el encuentro ingresar a www.enj2018.com o en las redes sociales: Instagram (@enjrosario2018), Twitter (@enjrosario2018)Facebook: Encuentro Nacional de Juventud y Youtube.
 
 
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    Monseñor Víctor Fernández será el octavo arzobispo de La Plata y el décimo diocesano de la sede episcopal platense.


    Datos biográficos de Mons. Dr. Víctor Manuel Fernández

    Nació el 18 de julio de 1962 en Alcira Gigena, localidad del departamento de Río Cuarto, provincia de Córdoba, y fue ordenado sacerdote en su pueblo natal, diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto, el 15 de agosto de 1986.

     Es licenciado en Teología con especialización bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, en 1988, y doctor en Teología por la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA) en 1990.

    Fue primero vicedecano durante dos períodos y luego, desde agosto de 2008 hasta diciembre de 2009, decano de la Facultad de Teología de la UCA. Desde 2002 hasta 2008 fue director de la revista Teología de esa facultad.

    De 1993 a 2000 fue párroco de Santa Teresita del Niño Jesús en la ciudad de Río Cuarto.

    En la diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto, fue director de Catequesis y asesor de diversos movimientos laicales.

    De 2007 a 2009 fue presidente de la Sociedad Argentina de Teología.

    Entre otras actividades fue fundador y rector del Instituto Diocesano de Formación Laical de Río Cuarto; productor y locutor de programas radiales; formador y director de estudios del seminario diocesano Jesús Buen Pastor; perito del Secretariado para la Formación Permanente, de la Conferencia Episcopal Argentina; miembro del equipo de reflexión que asesoró al episcopado argentino para la actualización de las Líneas Pastorales; y perito y miembro de la Comisión de redacción de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida (Brasil, 2007).

    En diversos centros de Buenos Aires y de Córdoba fue profesor de Ética, Hermenéutica, Antropología, Método Exegético, Nuevo Testamento, Homilética, Gracia y Teología Espiritual, además de seminarios para licenciatura.

    Ha dictado numerosos cursos y conferencias en la Argentina y en otros países. Entre libros, subsidios y artículos científicos, cuenta con más de 300 publicaciones en la Argentina y en varios países de América Latina y Europa.

    Algunos de sus libros son: "Actividad, espiritualidad y descanso", San Pablo, Madrid 2001; "La gracia y la vida eterna", Herder, Barcelona 2003; "Teología espiritual encarnada. Profundidad espiritual en acción", San Pablo, Buenos Aires 2004; "Valores argentinos o un país insulso. Hacia el Bicentenario", Bouquet, Buenos Aires 2006; "Cómo interpretar y cómo comunicar la Palabra de Dios", San Pablo, Buenos Aires 2009; "Conversión pastoral y nuevas estructuras", Ágape, Buenos Aires 2010; "La fuerza sanadora de la mística", San Pablo, Buenos Aires 2012.

    Más datos sobre su actuación y sus escritos, pueden verse en el sitio de la UCA: www.uca.edu.ar

    El 15 de diciembre de 2009 asumió el cargo de rector "ad interim" de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA) sucediendo a Mons. Alfredo Horacio Zecca. El 20 de mayo de 2011 prestó juramento como rector, cargo que siguió desempeñando como arzobispo.

    Durante los ocho de su gestión se ocupó de completar la construcción de los cuatro Campus de la UCA (Buenos Aires, Mendoza, Paraná y Rosario), incluyendo la iglesia mayor de la Universidad. Creó el Vicerrectorado de Investigación e Innovación Académica, la Facultad de Ciencias Sociales, la Sede Colegiales del colegio Santo Tomás de Aquino y el colegio Papa Francisco, en Mendoza.

    También abrió la Coordinación de Compromiso Social, que ofrece diversos programas sociales y educativos en villas de emergencia de Buenos Aires; procuró una creciente presencia pública en el medio ampliando las actividades del Observatorio de la Deuda Social y facilitó espacios de diálogo sobre los problemas de la sociedad. Favoreció la modernización de la Universidad mediante nuevos sistemas y procedimientos, y promovió la creación de nuevas carreras y departamentos. Alentó especialmente la integración del saber, la cooperación entre las distintas facultades y el trabajo interdisciplinario.

    Habiendo completado el período acordado con el Gran Canciller de la UCA, cardenal Mario Aurelio Poli, el 24 de abril de 2018 monseñor Fernández dejó el cargo de rector de la UCA en el que fue sucedido por el doctor Miguel Ángel Schiavone, primer rector laico de la UCA.

    El 13 de mayo de 2013 el papa Francisco lo eligió arzobispo titular de Tiburnia. Fue ordenado obispo en la catedral metropolitana de Buenos Aires, el 15 de junio de 2013 por monseñor Mario Aurelio Poli (aún no era cardenal), arzobispo de Buenos Aires; y los obispos coconsagrantes: monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina; monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, arzobispo de Corrientes; monseñor Eduardo Eliseo Martín, obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto; y monseñor Carlos José Tissera, obispo de Quilmes.

    En la Conferencia Episcopal Argentina es miembro de la Comisión Permanente y preside la Comisión Episcopal de Fe y Cultura.


    La arquidiócesis de La Plata

    Creada el 15 de marzo de 1897 como diócesis por el papa León XIII y elevada a arquidiócesis el 20 de abril de 1934 por el papa Pío XI, comprende, en la provincia de Buenos Aires, los partidos de Berisso, Ensenada, La Plata, Magdalena y Punta Indio, con una superficie total de 4.652 kilómetros cuadrados y una población de 991.000 habitantes de los cuales se estima que el 90 por ciento son católicos.

    La arquidiócesis cuenta con 76 parroquias, 160 sacerdotes (124 diocesanos y 36 religiosos), 4 diáconos permanentes, 94 seminaristas mayores, 322 religiosas y 194 centros educativos de la Iglesia.


    Obispos

    El primer obispo de La Plata, cuando esta diócesis abarcaba las provincias de Buenos Aires y La Pampa, fue Mons. Mariano Antonio Espinosa (1898-1900).

    Lo sucedió como segundo obispo platense Mons. Juan Nepomuceno Terrero (1901-1921). Falleció el 10 de enero de 1921.


    Arzobispos

    Tercer obispo de La Plata fue Mons. Francisco Alberti. Al ser elevada la diócesis al rango de arquidiócesis, Mons. Alberti se convirtió en el primer arzobispo de La Plata. (1921-1938). Murió el 27 de junio de 1938.

    El segundo arzobispo platense (y cuarto diocesano) fue Mons. Juan Pascual Chimento (1938-1946). Falleció el 20 de diciembre de 1946.

    Lo sucedió como tercer arzobispo (y quinto diocesano) de La Plata, Mons. Tomás Juan Carlos Solari (1948-1954). Falleció el 13 de mayo de 1954.

    Cuarto arzobispo (y sexto diocesano) fue Mons. Antonio José Plaza 1955-1985). Murió el 11 de agosto de 1987.

    Quinto arzobispo (y séptimo diocesano) de La Plata fue Mons. Antonio Quarracino (1985-1990). 

    Sexto arzobispo (y octavo diocesano) fue Mons. Carlos Galán (1991-2000).

    Séptimo arzobispo (noveno diocesano) fue Mons. Héctor Rubén Aguer (2000-2018).

    Monseñor Víctor Manuel Fernández será el octavo arzobispo (décimo diocesano) de la arquidiócesis de La Plata.

  • Mensaje final del II Encuentro Nacional de Jóvenes

    II Encuentro Nacional de Juventud
    25, 26 y 27 de mayo de 2018
    Rosario, Argentina
    “Con vos renovamos la historia”
    Convocados para renovar la historia, jóvenes de Argentina fuimos protagonistas del II
    Encuentro Nacional de Juventud durante los días 25, 26 y 27 de mayo de 2018 en la ciudad
    de Rosario.
    En estos días hemos compartido la diversidad y riqueza que tiene nuestro país, nos hemos
    visto cuestionados por la realidad en la que vivimos e interpelados por nuestra historia.
    También redescubrimos las raíces que con gran anhelo jóvenes soñadores hicieron crecer,
    dando pasos certeros en un camino de fe que hoy seguimos callejeando.
    Las necesidades de nuestra sociedad, a las que no podemos ser ajenos, nos demandan un
    verdadero compromiso para su transformación. Esto no es posible si lo intentamos solos,
    requiere de todos y cada uno; necesitamos del impulso, de la creatividad, la sinceridad y la
    sensibilidad que nos son propias. Y así, con la certeza de que Jesús será el guionista en
    esta aventura, sigamos haciendo camino, escribiendo nuestro presente sin pretender borrar
    el pasado, sabiendo que aún nos queda mucho por contar.
    Queremos ser jóvenes que hagan pogo de la esperanza. Que fieles a nuestras convicciones
    y siendo protagonistas de la iglesia misionera, construyamos una sociedad que no le dé la
    espalda a la pobreza, ni a la exclusión, sino que procure el bien común, amando en la
    diversidad y empatizando con los más vulnerables.
    Nos sostiene la fe en un Dios cercano, amigo, que está entre nosotros, en las sonrisas, las
    miradas, los abrazos, en los gestos concretos con los demás. Creemos en un Dios que “no
    es cuadrado” , que incluye, que no sabe de diferencias y que sobretodo escucha a los que
    no tienen voz. Este Dios es compañero, nos conduce respetando nuestra libertad, nos
    perdona, nos sostiene, nos cuida. Este Dios de corazón enorme, es ternura, paciencia,
    esperanza y consuelo. ES AMOR.
    Cada una de nuestras vidas es un sueño de Dios que reclama su realización y depende de
    nosotros concretarlo. Como jóvenes sabemos que la vida sin Jesús es superflua. Por eso,
    es preciso aprender a ver como Él nos ve. Sólo en la medida que podamos descubrir
    nuestra propia historia como una historia de salvación, vamos a encontrar el verdadero
    sentido.
    Tenemos la convicción de que la vida es un regalo invaluable. Cualquiera sea su condición,
    toda vida es amada por Dios. Como jóvenes queremos ser artesanos de una patria que
    promueva la dignidad humana. Por eso, queremos crecer en sensibilidad, para que cada
    herida de nuestra sociedad pueda ser transformada al amor. Salir de la burbuja para
    meternos de lleno en la realidad del otro. Embarrarnos con y para el otro, porque es
    caminando juntos que se transforma la historia.
    Queremos ser una Iglesia que se arriesgue; sin miedo a equivocarse. Una Iglesia que se la
    juegue, que pueda ser testimonio de un amor sin límites. Queremos construir una Iglesia
    que sea para todos, que sea casa que recibe y que también salga al encuentro,
    especialmente en situaciones de dolor. Queremos una Iglesia transparente, que no tenga
    miedo de mostrarse frágil y que esté en permanente conversión. Soñamos una comunidad
    de comunidades, donde personas de distintas generaciones, carismas, culturas, contextos
    puedan tejer redes; y hacer de la diversidad potencia.
    Las palabras no son ingenuas. Escuchar expresiones como “la juventud está perdida”
    puede llevarnos a pensar que no tenemos valor, que no servimos para nada. ¿Pero es
    realmente así? No podemos permitirnos enterrar nuestros talentos; regalos de Dios y
    tesoros que el mundo se está perdiendo de conocer. Animémonos a desplegarlos. Sigamos
    soñando. Pero no nos cortemos solos, hagámoslo juntos.
    Hoy queremos hacer memoria agradecida de los jóvenes que nos precedieron,
    demostrando que la civilización del amor no es una utopía, sino una realidad que se
    concreta cuando dos o más deciden apostar al amor. Ahora es nuestro tiempo, tiempo de
    transpirar sueños, transformar realidades, testimoniar apasionadamente que Dios está vivo,
    que en Él se renuevan todas las cosas.
    Con María, nuestra Madre, animémonos a decir Sí a la voluntad del Padre para hacer
    presente a Jesús en medio de la realidad que nos rodea; que al igual que ella actuemos con
    valentía frente al llamado de Dios, confiados en el auxilio del Espíritu Santo, para poder
    gritar juntos como pueblo: “CON VOS, RENOVAMOS LA HISTORIA

  • FAERA en el II Encuentro Nacional de la Juventud