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La Iglesia convoca a clamar “Vale toda vida” el Domingo de Ramos

La Iglesia convoca a clamar “Vale toda vida” el Domingo de Ramos Destacado

 
Buenos Aires (AICA): La Comisión Episcopal de Comunicación y la Comisión Episcopal de Laicos y Familia (Celaf) propusieron un signo nacional para clamar “Vale toda vida” el próximo 25 de marzo, Domingo de Ramos. “El sentido es que esos ramos puedan ser agitados para aclamar la vida”, sostuvieron en la convocatoria e invitaron a sumarse a las marchas organizadas por grupos laicos para ese día. 
 
La Comisión Episcopal de Comunicación y la Comisión Episcopal de Laicos y Familia (Celaf) propusieron un signo nacional para clamar “Vale toda vida” el próximo 25 de marzo, Domingo de Ramos, en el que la grey católica comienza a celebrar la Semana Santa. 

“Damos comienzo a la semana donde contemplamos el misterio de la Vida Plena manifestado en Cristo Resucitado. Somos llamados a participar de este misterio y a comprometernos con él. Con tal motivo invitamos a toda la comunidad eclesial a unirnos especialmente en la procesión de los ramos, llevando adelante juntos un gesto que exprese nuestro anhelo de cuidar y respetar la vida como un don”, subrayaron en la convocatoria. 

“Proponemos un signo a nivel nacional: preparar los ramos que usaremos en nuestras celebraciones uniendo a ellos la siguiente frase impresa: ‘Vale toda vida’. El sentido es que esos ramos puedan ser agitados para aclamar la vida. Y entrar en la Semana Santa unidos al Señor”, agregaron. 

Tras recordar que este domingo también se celebra el Día del Niño por Nacer, destacaron que “muchos participarán de diversas marchas organizadas por grupos de laicos que invitan a expresar la defensa de la vida por nacer”. 

“Acompañamos a quienes participan y que utilizan el derecho a la libertad de expresión propio de la democracia y anhelamos que esta y otras manifestaciones las vivamos como una oportunidad y seamos así, como dice el papa Francisco: ‘canales del bien y de la belleza, para que puedan hacer su aporte en la defensa de la vida y la justicia’”, pidieron. 

Asimismo, indicaron que la consigna para viralizar en las redes sociales será #VALETODAVIDA y publicaron una propuesta de Oración de los Fieles para las misas del Domingo de Ramos y Día del Niño por Nacer: 

A cada intención respondemos: “Cristo de la Pasión, escucha nuestra oración” 

- Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y muerte y al resucitar entrar en la gloria, haz que tu Iglesia, guiada por los gestos y palabras del papa Francisco, sea artífice de la revolución de la ternura y constructora de la cultura del encuentro y la reconciliación. Oremos… 

- Tú que viniste a traernos la paz, haz que todos construyamos en nuestra Argentina la verdadera paz cuidando y velando por la vida de todo hombre desde la concepción hasta su fin natural, defendiendo la justicia para todos y sembrando fraternidad. Oremos… 

- Tú que convertiste el madero de la Cruz en árbol de vida, haz que todos los hombres cuidemos y respetemos la vida como don de Dios cuidando a los más débiles de nuestra sociedad, especialmente te pedimos hoy que sepamos cuidar a todos los niños por nacer que viven y crecen en el seno de sus mamás. Oremos… 

- Tú que diste tu vida por amor a toda la humanidad, haz que todos los argentinos sepamos ser canales del bien y la belleza y sepamos descubrir el valor de entregar nuestro servicio y ayuda para cuidar la vida ofreciendo con generosidad lo que Dios nos ha regalado. Oremos… 

- Tú que nos dejaste a la Virgen como madre, haz que todas aquellas madres que están solas y confundidas ante su embarazo encuentren en Ella el consuelo y la fortaleza, y en nosotros gestos concretos de ayuda para acompañarlas adecuadamente aún en las situaciones más duras. Oremos… 

- Tú que en tu pasión, muerte y resurrección derramas la misericordia del Padre, haz que todas las personas que sufren en su corazón las heridas de un aborto puedan encontrar y vivir el perdón que Tú nos regalas y encuentren en nuestra Iglesia el abrazo de la misericordia. Oremos.
 


Informes: www.episcopado.org o en las redes sociales FacebookTwitter e Instagram.+
 
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    Fuente: Aica.org
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     Palabra del Señor.

    Queridas hermanas y queridos hermanos:

    ¡Qué mezcla de sentimientos habrán experimentado los discípulos, luego de la muerte de Jesús! Dolor, frustración, desánimo, miedo. Los acontecimientos habían sido muy traumáticos: Jesús no sólo era alguien muy querido sino aquel que se presentaba como el Mesías tan esperado, sus jefes lo entregaron, muchos de ellos habían tenido una actitud de cobardía y lejanía. De repente aparecen las mujeres diciendo que no encontraron su cuerpo en el sepulcro. Pedro dice haber visto al Señor, los dos discípulos de Emaús cuentan que a ellos también se les apareció. El texto propuesto para este domingo comienza diciendo: Los discípulos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. ¿Se trataba de una aparición real o de una imaginación, fruto del deseo de verlo? Estaban con temor. Los discípulos estaban realmente confundidos. Aún no lo podían creer. La experiencia de la resurrección superaba toda posibilidad de entendimiento humano, de comprensión. Quedaron atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu… La fe en la resurrección implicó para ellos un proceso. Es en el encuentro con la comunidad en donde van vivenciando la presencia de Jesús resucitado y la van madurando en la Fe. Tuvieron que pasar por las dudas, el miedo, el dolor para llegar a la experiencia gozosa de la resurrección del Señor.

    En esta aparición podemos señalar tres manifestaciones del Señor:

    Jesús les muestra su cuerpo real y come con ellos. No puede ser un fantasma. No es un espíritu. La resurrección no es sólo inmortalidad del alma, es también glorificación del cuerpo. Manifestamos en el Credo: creo en la resurrección de la carne. La resurrección no es la prolongación de esta vida. Resucitar es volver a vivir para siempre en la gloria de Dios. La resurrección final será la plenitud de la vida nueva en el amor, recibida en el bautismo. Todo nuestro ser resucitará. La creación entera participará de la gloria de Dios.

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    Es por eso, que este encuentro con el Señor los llena de alegría y de admiración. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. El encuentro con el Resucitado significó para ellos volver a creer en la promesa del Señor. Decía Blaise Pascal: Nadie es tan feliz como un cristiano auténtico. Romano Guardini, señalando que el encuentro con el Señor es la causa más profunda de nuestra alegría, nos dice: La melancolía es algo demasiado doloroso y que penetra con demasiada profundidad en las raíces de nuestra existencia humana como para que podamos abandonarla sólo en manos de los psiquiatras.

     

    Dejemos que la alegría pascual desborde nuestra vida. La Pascua torna la muerte en vida. Los fracasos, lo que dejamos o perdemos, las crisis, los momentos de dolor, son el lugar donde Dios actúa para sacar de la muerte, vida nueva. La fe implica un proceso de crecimiento que siempre nos conduce a la alegría y a la paz prometida por el Señor.

    El Señor nos llama a ser testigos en el mundo de esta honda alegría

    Nos preguntamos: ¿Dejamos que la Palabra ilumine nuestra inteligencia? ¿Le abrimos el corazón al don del Espíritu Santo? ¿En medio de las dificultades, encontramos en el Señor la paz y la alegría interior?

     Un bendecido tiempo de Pascua,

    Rodolfo Pedro Capalozza, SAC

    Centro de Espiritualidad Palotina

    SALMO RESPONSORIAL Sal 4, 2. 4. 7. 9

    R. Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro.

    Respóndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor,
    tú, que en la angustia me diste un desahogo:
    ten piedad de mí
    y escucha mi oración. R.

    Sepan que el Señor hizo maravillas por su amigo:
    Él me escucha siempre que lo invoco.
    Hay muchos que preguntan: «¿Quién nos mostrará la felicidad,
    si la luz de tu rostro, Señor, se ha alejado de nosotros?» R.

    Me acuesto en paz
    y en seguida me duermo,
    porque sólo tú, Señor,
    aseguras mi descanso. R

  • Taller: Las etapas de la vida. Las etapas de la fe