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Comunicado sobre el 7 de junio

Comunicado sobre el 7 de junio

La Iglesia en la Argentina comenzó, desde el domingo de la Ascensión del Señor hasta el domingo de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, un tiempo especial de oración pidiendo al Señor que conceda luz y sabiduría a nuestros corazones para ser ciudadanos que cuidemos la vida desde su concepción hasta el final de la misma. 

En los próximos días se darán en el Congreso de la Nación instancias legislativas en las que se debatirá el proyecto para la legalización del aborto. Por eso queremos profundizar nuestro compromiso de rezar unidos invitando a una Jornada de Ayuno y Oración para el jueves 7 de junio. Pedimos que el Señor ilumine la mente y el corazón de los que tienen que legislar acerca del valor y el significado de la vida humana. 

La Iglesia nos enseña que el ayuno es una oportunidad para dominar nuestro orgullo, reconocer y agradecer los dones que vienen de Dios e imitar su generosidad compartiendo nuestros bienes con los necesitados. 

En esta Jornada de Ayuno y Oración queremos valorar y cuidar el don de la vida, estando más disponibles y abiertos con aquellos cuya dignidad se ve vulnerada. 

¡Qué el Señor de la Vida nos sostenga en nuestro caminar!
 


Comisión Episcopal de Liturgia 
Comisión Episcopal de Comunicación 
Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud 
Comisión Episcopal de Laicos y Familia. 

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Artículos relacionados (por etiqueta)

  • Comunicado 115 de la Conferencia Episcopal Argentina

    PROPONEMOS UNA MIRADA AMPLIA


    VALE TODA VIDA


    1. Los Obispos reunidos en la 115 Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino, hacemos nuestra la Declaración de la Comisión Ejecutiva “Respetuosos de la Vida”, del 23 de febrero pasado.
    2. En esta preocupación nos unimos a todos los argentinos, sean o no creyentes, que defienden la vida humana desde la concepción. Agradecemos de corazón a tantas ciudadanas y ciudadanos que con sus testimonios, argumentos y acciones se han destacado en estas últimas semanas como apasionados defensores de toda vida humana. Ellos son los grandes protagonistas.
    3. Una Nación democrática, moderna y progresista, debe tener la capacidad, el ingenio y la creatividad, de buscar soluciones nuevas que resuelvan los problemas, sin necesidad de matar o “interrumpir” vidas de seres humanos.
    4. ¡Ojalá podamos defender hasta tal punto los derechos humanos, que no se los neguemos a los más débiles y vulnerables! Vale toda vida. Aún hay mucho por hacer para acompañar y ayudar a las mujeres que viven un embarazo inesperado, en malas condiciones (desnutrición, diabetes, otras dificultades obstétricas no controladas debidamente, situaciones de violencia, etc.). Muchas de estas realidades tienen que ver con la pobreza no resuelta.
    5. Esperamos que este debate nos permita dirigir la mirada de manera amplia a diversas situaciones que no deberíamos separar: la defensa del niño por nacer, el respeto a la mujer y el cuidado de su vida, el inmenso valor de la familia y la vida amenazada de tantos argentinos que se debaten en la pobreza y la miseria. Tanto la Iglesia como la sociedad no hemos hecho lo suficiente al respecto. Tampoco hemos acompañado de la mejor manera a las mujeres que han abortado en medio de sufrimientos y límites, y padecen en soledad las consecuencias de esta decisión.
    6. Es indispensable recordar la síntesis que nos propone el Papa Francisco, quien nos invita a mirar a todos desde los más pequeños: “La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte. No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que
    otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.”
    (Gaudete et Exsultate 101)
    7. Alentamos a nuestros legisladores a que se atrevan a soñar una Argentina más grande,
    superadora de recetas de cuarenta años atrás y a que sean capaces de proponer leyes
    innovadoras que tutelen tanto la vida y los derechos de la madre como la vida y la
    dignidad del hijo. Nos duele que algo tan grande y esencial como defender la vida
    nos pueda enfrentar o dividir todavía más. Este momento histórico nos exige luchar
    codo a codo por los más frágiles de nuestra querida Argentina.
    Pilar, a los pies de la Virgen de Luján, 19 de abril de 2018
    ___________________________________________________________________________

    A continuación recordamos la Declaración del 23 de febrero de 2018
    Declaración de la Comisión Ejecutiva:


    Respetuosos de la vida


    La vida humana es un don. Esta es una experiencia compartida de muchos hombres y mujeres, sean
    creyentes o no. Se refleja en el rostro de los padres cuando contemplan por primera vez a sus hijos. El
    anuncio de la espera de un hijo es una alegría que se comparte con familiares y amigos.
    Pero a veces en la historia de otras personas no es así, no es algo deseado, esperado, decidido, aunque
    en ocasiones en los meses siguientes se redescubre la belleza de esa vida que viene en camino.
    Para otros, la concepción de esa vida no fue fruto de un acto de amor, y hasta pudo haber sido
    consecuencia de una acción de abuso y violencia hacia la mujer.
    Allí es cuando surge la pregunta humana y ética sobre qué hacer. En la forma de responder la
    pregunta se cae muchas veces en plantear un enfrentamiento entre dos personas en situación de
    vulnerabilidad. Por un lado la mujer, que no decidió ser madre, suele encontrarse en soledad y la
    mayoría de las veces en un contexto de pobreza; por otro lado, la vulnerabilidad de la vida humana
    concebida que no se puede defender. Debiéramos escuchar tanto a las madres embarazadas que
    sufrieron una terrible violencia sexual, como así también contemplar el derecho a la existencia de los
    inocentes que no pueden defenderse.
    La pregunta humana y ética es: ¿hay que optar por una vida y eliminar a otra?
    La eliminación de la vida humana del que no se puede defender instaura el principio de que los más
    débiles pueden ser eliminados; acepta que unos pueden decidir la muerte de otros. Hace unos años con
    la sanción de la Ley “Asignación Universal por Hijo”, el Honorable Congreso de la Nación demostró
    una vez más en su historia republicana un alto grado de sensibilidad humana a favor de la familia y de
    la vida de los niños y jóvenes más pobres. ¿No se podrá continuar por ese camino legislativo?
    La solución o el camino para abordar estas situaciones es la implementación de políticas públicas
    que:
    - Establezcan como prioritaria la educación sexual integral de la ciudadanía, en la que se fomente y
    capacite para la decisión libre y responsable de concebir una vida humana. Todos tenemos necesidad
    y derecho de ser recibidos como hijos.
    - Reconozcan la dignidad de la vida humana desde el comienzo de su concepción pasando por todas
    las etapas de su desarrollo, la dignidad e igualdad de la mujer y el varón, y se implementen acciones
    tendientes a encarar las causas de la violencia hacia la mujer generando nuevas pautas de conductas
    basadas en el respeto al otro
    - Acompañen, desde lo social, las situaciones de conflicto y atiendan las heridas que quedan por sanar
    en quienes están atravesando por estas situaciones.
    El diálogo democrático
    Estamos ante el debate parlamentario de distintos proyectos de ley. Es necesario, que más allá del
    buen funcionamiento de nuestro sistema republicano en el cual se legisla a través de los representantes
    del pueblo, se tenga en cuenta que este tema toca profundamente el tejido de nuestra sociedad.
    Que este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo que pueda responder a
    este drama, escuchar las distintas voces y las legítimas preocupaciones que atraviesan quienes no
    saben cómo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresión.
    Junto con todos los hombres y mujeres que descubren la vida como un don, los cristianos también
    queremos aportar nuestra voz, no para imponer una concepción religiosa sino a partir de nuestras
    convicciones razonables y humanas.


    Comisión Ejecutiva


    Conferencia Episcopal Argentina


    Buenos Aires, 23 de febrero de 2018

  • Comentario al Evangelio - domingo 29 de octubre de 2017

    Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 34-40

         Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»

        Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».

      Palabra del Señor.

     Queridas hermanas y queridos hermanos:

     Este diálogo de Jesús con el doctor de la ley, está dentro del conjunto de discusiones que mantiene, en el templo, con diversos grupos del judaísmo y que vinimos escuchando en estos últimos domingos. La intención sigue siendo ponerlo a prueba. Este episodio hace referencia a un encuentro previo de Jesús con los saduceos que no es proclamado en los domingos de este ciclo y que se refiere al tema de la resurrección; en la cual, los saduceos, no creían.

    La pregunta que le hacen a Jesús responde a una necesidad que los maestros  tenían de poder sintetizar, de una manera realizable, el cumplimiento de la ley, ya que esta contenía 613 mandamientos (365 prohibiciones y 248 obligaciones a ser realizadas). Conocer y practicar todos ellos era prácticamente imposible. Los especialistas de la ley se preguntaban cómo poder encontrar una síntesis que le permitiera ser fieles a Dios.

    Jesús responde combinando dos mandamientos: el del amor a Dios (Dt 6,4-5) y el del amor al prójimo (Lv 19,18). Los presenta como la síntesis de la ley y los profetas; es decir, de toda la Escritura. Podemos decir que toda la Palabra revelada se resume en ellos; todo otro mandamiento es una explicitación del único mandamiento del amor.

    San Pablo enseña “Que la única deuda con los demás sea del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió la ley. .. el amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la ley”. (Rom 13,8-10). San Pablo dice, también que el amor es un camino: “Caminen en el amor (Ef. 5, 2). Ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía” (1Cor 12, 13) y a continuación escribe el himno a la caridad (1 Cor 13), en donde expresa que puedo entregar mi cuerpo a las llamas pero si no tengo amor de nada me sirve. Es el amor lo que da sentido profundo a todo lo que hacemos. No es un mandamiento que nos viene de fuera, está inscripto en nuestra naturaleza humana. Fuimos creados a imagen de Dios y Dios es amor. Sólo en el amor nuestra vida encuentra su sentido, su plena realización.

    Podemos preguntarnos qué es amar. Hoy, esta palabra, se usa de tal manera que expresa realidades hasta opuestas entre sí.

    El Papa Benedicto XVI nos ilumina enormemente, en este tema, en su primera Encíclica Deus Caritas est, promulgada el 25 de diciembre de 2005. Ahí nos señala dos dimensiones del amor:

    • El amor de eros o amor de complacencia. Por él gozamos la presencia del otro como un bien en nuestra vida. No amamos su utilidad sino el bien de su persona. Es el amor propio de los esposos, el amor que da inicio al camino de la amistad, el amor que nos mueve encontrarnos espontáneamente con alguien y disfrutar su presencia. Dios nos ama con un amor de complacencia y nosotros, también, somos invitados a gozar de su presencia en nuestras vidas.
    • Una segunda dimensión, es el amor de ágape o de donación. Nuestra realización más profunda está en comprometer nuestra vida con el bien de los demás. Fuimos creados a imagen de Jesucristo quien vivió su vida en compromiso continuo con el bien de los otros. Cuando amamos con su mismo amor, nos realizamos profundamente como personas. Nuestro verdadero bien es el compromiso con el bien de cada persona que Dios pone en nuestro camino. Es la dimensión del perdón, del devolver bien por mal, de buscar para el otro el mismo bien que quiero para mí. Esta dimensión nos da la libertad de un amor no condicionado por la respuesta del otro o por la compensación recibida. Purifica el amor de todo egoísmo y nos lleva a una experiencia fuerte de identificación con Jesús.

     En su enunciado, Jesús enfrenta a sus adversarios no con dos textos legales, sino con la persona de Dios y con la del prójimo. Lo original del mensaje de Jesús es la vinculación indisoluble entre ambos. El amor a Dios es la raíz que alimenta el árbol del amor al prójimo, le da fundamento y lo hace posible. Sólo desde un vínculo profundo de amor con el Señor podemos vivir el verdadero amor al prójimo. Un amor a Dios que implica la entrega de todo nuestro ser a Él, poner toda nuestra vida a su servicio. Dios es raíz, fuente y origen del amor; bebiendo de esa fuente podemos amar a los demás con su mismo amor.

    El amor a Dios se expresa en el amor al prójimo en quien Dios vive. El amor al prójimo como a sí mismo, comenta San Agustín, en la práctica, es el primero, porque amando a quien vemos purificamos nuestros ojos para que podamos amar a quien no  vemos.

    El Cardenal Pironio decía: No hay más que un modo de servir plenamente a los hombres, servir a Jesucristo. No hay más que un modo de servir plenamente a Jesucristo, servir a los hombres. Sólo por amor a Dios amamos verdaderamente al hermano con un amor de libertad y gratuidad. Quien no funda su vida en un vínculo de amor con Dios, empieza a demandar a los demás que sean como Dios, comienzan a exigir una plenitud de amor que sólo Dios nos puede dar. En Cristo, Dios  y el hombre se han unido para siempre; no se puede amar a Dios sin amar al hombre.

     Nosotros también podemos sentirnos abatidos y confundidos, como el pueblo de judío, ante el peso de muchos compromisos y tareas; muchas veces podemos experimentarnos dispersos en muchas cosas. El hacerlo todo por amor a Dios y a los hermanos, le da sentido y  unidad a nuestra vida.

     Nos preguntamos: ¿El amor a Dios y a los hermanos, unifica y da sentido, en lo cotidiano, a nuestra vida, tareas, compromisos y vínculos? ¿Cómo expresamos, en lo concreto,  nuestro amor a Dios y al prójimo?

     Un bendecido domingo para todos,      

    1. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC

       Centro de Espiritualidad Palotina

     SALMO RESPONSORIAL Sal 17, 2-4. 47. 51ab (R.: 2) 

    1. Yo te amo, Señor, mi fortaleza.

    Yo te amo, Señor, mi fuerza,
    Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.
     
    Mi Dios, el peñasco en que me refugio,
    mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
    Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
    y quedé a salvo de mis enemigos. R.
     
    ¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
    ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación.
    Él concede grandes victorias a su rey
    y trata con fidelidad a su Ungido. R.

  • Jornada de Formación en Mendoza

    Organizada por la delegación provincial, se desarrolló en el Colegio María Auxiliadora de la Capital el viernes 13 por la tarde, bajo el título “Los desafíos políticos y legales para la educación privada”. Contó con el auspicio de la Dirección Provincial de Educación Privada y con la presencia y palabra de su directora, la doctora Della Savia. En un primer momento, el Director Ejecutivo de FAERA Gustavo Magdalena, presentó el documento sobre Aporte Estatal y sus motivaciones, la mirada global que tenemos sobre el único sistema educativo (público) y la necesidad de volver a presentar estos temas en nuestras comunidades. En un segundo momento, el Dr. Juan Navarro Floria hizo referencia al impacto del nuevo Código Civil y Comercial sobre la educación y los centros educativos.
    Participaron unas 100 personas, que se retiraron muy satisfechas por el espacio. Gran trabajo de preparación y difusión de la delegación, que se ha consolidado haciendo, poniendo toda la energía para concretar un proyecto. Han quedado con ganas de más…