Sábado, 16 Diciembre 2017 | Login
Comunicación Faera

Comunicación Faera

«Migrantes y refugiados hombres y mujeres que buscan la paz»

Mensaje del papa Francisco para la celebración de la LI Jornada Mundial de la Paz

(1° de enero 2018) 

1. Un deseo de paz 
Paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra. La paz, que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, (1) es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos, especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, y a los que tengo presentes en mi recuerdo y en mi oración. De entre ellos quisiera recordar a los más de 250 millones de migrantes en el mundo, de los que 22 millones y medio son refugiados. Estos últimos, como afirmó mi querido predecesor Benedicto XVI, «son hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz».(2) Para encontrarlo, muchos de ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas a través de un viaje que, en la mayoría de los casos, es largo y peligroso; están dispuestos a soportar el cansancio y el sufrimiento, a afrontar las alambradas y los muros que se alzan para alejarlos de su destino. 

Con espíritu de misericordia, abrazamos a todos los que huyen de la guerra y del hambre, o que se ven obligados a abandonar su tierra a causa de la discriminación, la persecución, la pobreza y la degradación ambiental. 

Somos conscientes de que no es suficiente sentir en nuestro corazón el sufrimiento de los demás. Habrá que trabajar mucho antes de que nuestros hermanos y hermanas puedan empezar de nuevo a vivir en paz, en un hogar seguro. Acoger al otro exige un compromiso concreto, una cadena de ayuda y de generosidad, una atención vigilante y comprensiva, la gestión responsable de nuevas y complejas situaciones que, en ocasiones, se añaden a los numerosos problemas ya existentes, así como a unos recursos que siempre son limitados. El ejercicio de la virtud de la prudencia es necesaria para que los gobernantes sepan acoger, promover, proteger e integrar, estableciendo medidas prácticas que, «respetando el recto orden de los valores, ofrezcan al ciudadano la prosperidad material y al mismo tiempo los bienes del espíritu».(3) Tienen una responsabilidad concreta con respecto a sus comunidades, a las que deben garantizar los derechos que les corresponden en justicia y un desarrollo armónico, para no ser como el constructor necio que hizo mal sus cálculos y no consiguió terminar la torre que había comenzado a construir.(4) 

2. ¿Por qué hay tantos refugiados y migrantes? 


Ante el Gran Jubileo por los 2000 años del anuncio de paz de los ángeles en Belén, san Juan Pablo II incluyó el número creciente de desplazados entre las consecuencias de «una interminable y horrenda serie de guerras, conflictos, genocidios, “limpiezas étnicas”»,(5) que habían marcado el siglo XX. En el nuevo siglo no se ha producido aún un cambio profundo de sentido: los conflictos armados y otras formas de violencia organizada siguen provocando el desplazamiento de la población dentro y fuera de las fronteras nacionales. 

Pero las personas también migran por otras razones, ante todo por «el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la “desesperación” de un futuro imposible de construir».(6) Se ponen en camino para reunirse con sus familias, para encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación: quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz. Además, como he subrayado en la Encíclica Laudato si’, «es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental».(7) 

La mayoría emigra siguiendo un procedimiento regulado, mientras que otros se ven forzados a tomar otras vías, sobre todo a causa de la desesperación, cuando su patria no les ofrece seguridad y oportunidades, y toda vía legal parece imposible, bloqueada o demasiado lenta. 

En muchos países de destino se ha difundido ampliamente una retórica que enfatiza los riesgos para la seguridad nacional o el coste de la acogida de los que llegan, despreciando así la dignidad humana que se les ha de reconocer a todos, en cuanto que son hijos e hijas de Dios. Los que fomentan el miedo hacia los migrantes, en ocasiones con fines políticos, en lugar de construir la paz siembran violencia, discriminación racial y xenofobia, que son fuente de gran preocupación para todos aquellos que se toman en serio la protección de cada ser humano.(8) 

Todos los datos de que dispone la comunidad internacional indican que las migraciones globales seguirán marcando nuestro futuro. Algunos las consideran una amenaza. Os invito, al contrario, a contemplarlas con una mirada llena de confianza, como una oportunidad para construir un futuro de paz. 

3. Una mirada contemplativa 


La sabiduría de la fe alimenta esta mirada, capaz de reconocer que todos, «tanto emigrantes como poblaciones locales que los acogen, forman parte de una sola familia, y todos tienen el mismo derecho a gozar de los bienes de la tierra, cuya destinación es universal, como enseña la doctrina social de la Iglesia. Aquí encuentran fundamento la solidaridad y el compartir».(9) Estas palabras nos remiten a la imagen de la nueva Jerusalén. El libro del profeta Isaías (cap. 60) y el Apocalipsis (cap. 21) la describen como una ciudad con las puertas siempre abiertas, para dejar entrar a personas de todas las naciones, que la admiran y la colman de riquezas. La paz es el gobernante que la guía y la justicia el principio que rige la convivencia entre todos dentro de ella. 

Necesitamos ver también la ciudad donde vivimos con esta mirada contemplativa, «esto es, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas [promoviendo] la solidaridad, la fraternidad, el deseo de bien, de verdad, de justicia»;(10) en otras palabras, realizando la promesa de la paz. 

Observando a los migrantes y a los refugiados, esta mirada sabe descubrir que no llegan con las manos vacías: traen consigo la riqueza de su valentía, su capacidad, sus energías y sus aspiraciones, y por supuesto los tesoros de su propia cultura, enriqueciendo así la vida de las naciones que los acogen. Esta mirada sabe también descubrir la creatividad, la tenacidad y el espíritu de sacrificio de incontables personas, familias y comunidades que, en todos los rincones del mundo, abren sus puertas y sus corazones a los migrantes y refugiados, incluso cuando los recursos no son abundantes. 

Por último, esta mirada contemplativa sabe guiar el discernimiento de los responsables del bien público, con el fin de impulsar las políticas de acogida al máximo de lo que «permita el verdadero bien de su comunidad»,(11) es decir, teniendo en cuenta las exigencias de todos los miembros de la única familia humana y del bien de cada uno de ellos. 

Quienes se dejan guiar por esta mirada serán capaces de reconocer los renuevos de paz que están ya brotando y de favorecer su crecimiento. Transformarán en talleres de paz nuestras ciudades, a menudo divididas y polarizadas por conflictos que están relacionados precisamente con la presencia de migrantes y refugiados. 

4. Cuatro piedras angulares para la acción 


Para ofrecer a los solicitantes de asilo, a los refugiados, a los inmigrantes y a las víctimas de la trata de seres humanos una posibilidad de encontrar la paz que buscan, se requiere una estrategia que conjugue cuatro acciones: acoger, proteger, promover e integrar.(12) 

«Acoger» recuerda la exigencia de ampliar las posibilidades de entrada legal, no expulsar a los desplazados y a los inmigrantes a lugares donde les espera la persecución y la violencia, y equilibrar la preocupación por la seguridad nacional con la protección de los derechos humanos fundamentales. La Escritura nos recuerda: «No olvidéis la hospitalidad; por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles».(13) 

«Proteger» nos recuerda el deber de reconocer y de garantizar la dignidad inviolable de los que huyen de un peligro real en busca de asilo y seguridad, evitando su explotación. En particular, pienso en las mujeres y en los niños expuestos a situaciones de riesgo y de abusos que llegan a convertirles en esclavos. Dios no hace discriminación: «El Señor guarda a los peregrinos, sustenta al huérfano y a la viuda».(14) 

«Promover» tiene que ver con apoyar el desarrollo humano integral de los migrantes y refugiados. Entre los muchos instrumentos que pueden ayudar a esta tarea, deseo subrayar la importancia que tiene el garantizar a los niños y a los jóvenes el acceso a todos los niveles de educación: de esta manera, no sólo podrán cultivar y sacar el máximo provecho de sus capacidades, sino que también estarán más preparados para salir al encuentro del otro, cultivando un espíritu de diálogo en vez de clausura y enfrentamiento. La Biblia nos enseña que Dios «ama al emigrante, dándole pan y vestido»; por eso nos exhorta: «Amaréis al emigrante, porque emigrantes fuisteis en Egipto».(15) 

Por último, «integrar» significa trabajar para que los refugiados y los migrantes participen plenamente en la vida de la sociedad que les acoge, en una dinámica de enriquecimiento mutuo y de colaboración fecunda, promoviendo el desarrollo humano integral de las comunidades locales. Como escribe san Pablo: «Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios».(16) 

5. Una propuesta para dos Pactos internacionales 


Deseo de todo corazón que este espíritu anime el proceso que, durante todo el año 2018, llevará a la definición y aprobación por parte de las Naciones Unidas de dos pactos mundiales: uno, para una migración segura, ordenada y regulada, y otro, sobre refugiados. En cuanto acuerdos adoptados a nivel mundial, estos pactos constituirán un marco de referencia para desarrollar propuestas políticas y poner en práctica medidas concretas. Por esta razón, es importante que estén inspirados por la compasión, la visión de futuro y la valentía, con el fin de aprovechar cualquier ocasión que permita avanzar en la construcción de la paz: sólo así el necesario realismo de la política internacional no se verá derrotado por el cinismo y la globalización de la indiferencia. 

El diálogo y la coordinación constituyen, en efecto, una necesidad y un deber específicos de la comunidad internacional. Más allá de las fronteras nacionales, es posible que países menos ricos puedan acoger a un mayor número de refugiados, o acogerles mejor, si la cooperación internacional les garantiza la disponibilidad de los fondos necesarios. 

La Sección para los Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral sugiere 20 puntos de acción (17) como pistas concretas para la aplicación de estos cuatro verbos en las políticas públicas, además de la actitud y la acción de las comunidades cristianas. Estas y otras aportaciones pretenden manifestar el interés de la Iglesia católica al proceso que llevará a la adopción de los pactos mundiales de las Naciones Unidas. Este interés confirma una solicitud pastoral más general, que nace con la Iglesia y continúa hasta nuestros días a través de sus múltiples actividades. 

6. Por nuestra casa común 


Las palabras de san Juan Pablo II nos alientan: «Si son muchos los que comparten el “sueño” de un mundo en paz, y si se valora la aportación de los migrantes y los refugiados, la humanidad puede transformarse cada vez más en familia de todos, y nuestra tierra verdaderamente en “casa común”».(18) A lo largo de la historia, muchos han creído en este «sueño» y los que lo han realizado dan testimonio de que no se trata de una utopía irrealizable. 

Entre ellos, hay que mencionar a santa Francisca Javier Cabrini, cuyo centenario de nacimiento para el cielo celebramos este año 2017. Hoy, 13 de noviembre, numerosas comunidades eclesiales celebran su memoria. Esta pequeña gran mujer, que consagró su vida al servicio de los migrantes, convirtiéndose más tarde en su patrona celeste, nos enseña cómo debemos acoger, proteger, promover e integrar a nuestros hermanos y hermanas. Que por su intercesión, el Señor nos conceda a todos experimentar que los «frutos de justicia se siembran en la paz para quienes trabajan por la paz».(19) 

Francisco 
Vaticano, 13 de noviembre de 2017 
Memoria de Santa Francisca Javier Cabrini, Patrona de los migrantes.
 

Notas

(1) Cf. Lc 2,14. 
(2) Ángelus, 15 enero 2012. 
(3) Juan XXIII, Carta. enc. Pacem in terris, 57. 
(4) Cf. Lc 14,28-30. 
(5) Juan pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2000, 3. 
(6) Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2013. 
(7) N. 25. 
(8) Cf. Discurso a los Participantes en el Encuentro de Responsables nacionales de la pastoral de migraciones organizado por el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), 22 septiembre 2017. 
(9) Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2011. 
(10) Exhort. ap. Evangelii gaudium, 71. 
(11) Juan XXIII, Carta enc. Pacem in terris, 57 [en español, n. 106]. 
(12) Cf. Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2018, 15 agosto 2017. 
(13) Hb 13,2. 
(14) Sal 146,9. 
(15) Dt 10,18-19. 
(16) Ef 2,19. 
(17) «20 Puntos de Acción Pastoral» y «20 Puntos de Acción para los Pactos Globales» (2017). Cf. Documento ONU A/72/528. 
(18) Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2004, 6. 
(19) St 3,18.

Rosario (Santa Fe) (AICA): El arzobispo de Rosario y presidente de la Comisión Episcopal de Educación Católica, monseñor Eduardo Eliseo Martín, saludó a los estudiantes con motivo del final del ciclo lectivo 2017 y destacó los esfuerzos hechos durante el año escolar. “Nos educamos para alcanzar la meta de nuestra vida que es Dios y para servir a nuestro prójimo, que es el único modo de ser felices”, subrayó en un videomensaje.

El arzobispo de Rosario y presidente de la Comisión Episcopal de Educación Católica, monseñor Eduardo Eliseo Martín, saludó a los estudiantes con motivo del final del ciclo lectivo 2017 y destacó los esfuerzos hechos durante el año escolar.

“Sepan que la educación es fundamental en nuestra vida, sobre todo tener un horizonte grande por el cual vivir, tener un ideal grande por el cual trabajar, por el cual esmerarse, y de servir al prójimo”, sostuvo en un videomensaje.

“Para eso es que nos educamos, para alcanzar la meta de nuestra vida que es Dios y para servir a nuestro prójimo, que es el único modo de ser felices”, agregó.

Monseñor Martín les deseo que “tengan un muy feliz fin de año de curso y unas fecundas y alegres vacaciones”.

Texto del videomensaje 
Queridos chicos: 
Termina un nuevo año escolar, bueno, ¡qué felicidad, qué liberación! Termina esta etapa del año en la cual han tenido que estudiar, han tenido que esmerarse, han tenido que pasar exámenes. Bueno, poner empeño para adquirir conocimiento y crecer como personas.

Así que, bueno, quería saludarlos y desearles que hayan terminado bien el año y que puedan empezar un próximo año de estudio también progresando cada vez más, tanto en el orden del conocimiento como personas.

Y felicitarlos a todos por el esfuerzo, el trabajo, y aquellos que deben aún alguna materia, bueno, pus serán un poquito más breves las vacaciones.

Sepan que la educación es fundamental en nuestra vida, sobre todo tener un horizonte grande por el cual vivir, tener un ideal grande por el cual trabajar, por el cual esmerarse, y de servir al prójimo.

Para eso es que nos educamos, para alcanzar la meta de nuestra vida que es Dios y para servir a nuestro prójimo, que es el único modo de ser felices.

Que tengan un muy feliz fin de año de curso y unas fecundas y alegres vacaciones.+

 

Buenos Aires (AICA): Los fieles de la arquidiócesis de Buenos Aires ya pueden participar de la primera etapa del Sínodo Arquidiocesano, tiempo de Consulta al Pueblo de Dios, completando un formulario en línea que permitirá “discernir y definir, a partir de las respuestas, los temas pastorales prioritarios que debe tratar el Sínodo”.

Comenzó el tiempo de Consulta al Pueblo de Dios, la primera etapa del Sínodo Arquidiocesano convocado por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli.

Como indicó el punto 29 de la Carta Pastoral sobre el Sínodo Arquidiocesano de Buenos Aires, este primer tiempo estará dedicado “a promover una consulta a todos los bautizados, escuchando las inquietudes y aun las críticas que desean expresar”. Tiene como finalidad “provocar espacios de encuentro y escucha al Pueblo de Dios para discernir, a partir de las respuestas, la definición de los temas pastorales prioritarios que debe tratar el Sínodo”, explica la introducción del cuestionario.

En esta primera etapa, la consulta se dirige a los bautizados que viven su fe en vinculación a organismos e instituciones de la Iglesia con algún grado de compromiso en la tarea evangelizadora y misionera.

El cuestionario podrá responderse hasta el Domingo de Ramos de 2018 (25 de marzo) a través de un formulario web (https://docs.google.com/…/1FAIpQLSfCcbC9TYUMwkKB6…/viewform…), o a través de formularios impresos en las parroquias.

La respuesta a las preguntas es personal y anónima, por lo que se pide “responder con sinceridad, ya que no hay respuestas correctas o incorrectas, todas son valiosas para conocernos más y escuchar lo que el Espíritu quiere indicarnos como Iglesia de Buenos Aires”.

“La consulta es una herramienta que podrá generar espacios de encuentro, escucha, diálogo y comunión en nuestras comunidades”, dijo recientemente el arzobispo en una carta. “Todo esto para aprender a caminar juntos, como lo requiere el estilo sinodal de la Iglesia del tercer milenio al que nos invita el papa Francisco”, recordó.

Sínodo Arquidiocesano 
Se desarrollará durante el trienio 2017-2019, en preparación para el Jubileo de los 400 años de vida de la arquidiócesis. Fue convocado por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, mediante una carta titulada “Una Iglesia sinodal está mejor preparada para salir a evangelizar”.

La primera etapa del trienio, en 2017, estará dedicada al Espíritu Santo, y a la promoción de la consulta a todos los bautizados y la escucha de inquietudes y críticas. En 2018, el Sínodo se centrará en reconocer y contemplar el rostro de Jesús en el prójimo. Se decidirán y ordenarán las prioridades surgidas de la consulta y se trabajará en grupos según las áreas pastorales que ya existen y las que deberán ser creadas para encauzar las nuevas propuestas.

El comienzo del año 2019 estará dedicado a pedir luces para conocer la voluntad de Dios Padre en la vida y misión de la arquidiócesis. Luego se elaborarán las declaraciones y decretos que surjan de cada área pastoral y conformarán un documento que exprese con la mayor fidelidad el camino recorrido: certezas, orientaciones y conclusiones del trabajo sinodal, material que se dará a conocer a todo el pueblo de Dios, una vez que el arzobispo las apruebe.

En 2020 se celebrará el Jubileo del IV Centenario de la arquidiócesis de Buenos Aires, agradeciendo a Dios “por habernos bendecido con tantos frutos espirituales y pastorales en este tiempo, y por habernos permitido servir a su Iglesia y a su misión”.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 55 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Escuchar, discernir, vivir la llamada del Señor Queridos hermanos y hermanas: El próximo mes de octubre se celebrará la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que estará dedicada a los jóvenes, en particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocación. En dicha ocasión tendremos la oportunidad de profundizar sobre cómo la llamada a la alegría que Dios nos dirige es el centro de nuestra vida y cómo esto es el «proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todo tiempo» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, introducción). Esta es la buena noticia, que la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos anuncia nuevamente con fuerza: no vivimos inmersos en la casualidad, ni somos arrastrados por una serie de acontecimientos desordenados, sino que nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina. También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad. Estos tres aspectos —escucha, discernimiento y vida— encuadran también el comienzo de la misión de Jesús, quien, después de los días de oración y de lucha en el desierto, va a su sinagoga de Nazaret, y allí se pone a la escucha de la Palabra, discierne el contenido de la misión que el Padre le ha confiado y anuncia que ha venido a realizarla «hoy» (cf. Lc 4,16-21). Escuchar La llamada del Señor —cabe decir— no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana. Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón. Es necesario entonces prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del Espíritu. Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros. También Jesús fue llamado y enviado; para ello tuvo que, en silencio, escuchar y leer la Palabra en la sinagoga y así, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, pudo descubrir plenamente su significado, referido a su propia persona y a la historia del pueblo de Israel. Esta actitud es hoy cada vez más difícil, inmersos como estamos en una sociedad ruidosa, en el delirio de la abundancia de estímulos y de información que llenan nuestras jornadas. Al ruido exterior, que a veces domina nuestras ciudades y nuestros barrios, corresponde a menudo una dispersión y confusión interior, que no nos permite detenernos, saborear el gusto de la contemplación, reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar a cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios para nosotros. Como sabemos, el Reino de Dios llega sin hacer ruido y sin llamar la atención (cf. Lc 17,21), y sólo podemos percibir sus signos cuando, al igual que el profeta Elías, sabemos entrar en las profundidades de nuestro espíritu, dejando que se abra al imperceptible soplo de la brisa divina (cf. 1 R 19,11-13). Discernir Jesús, leyendo en la sinagoga de Nazaret el pasaje del profeta Isaías, discierne el contenido de la misión para la que fue enviado y lo anuncia a los que esperaban al Mesías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a 2 los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19). Del mismo modo, cada uno de nosotros puede descubrir su propia vocación sólo mediante el discernimiento espiritual, un «proceso por el cual la persona llega a realizar, en el diálogo con el Señor y escuchando la voz del Espíritu, las elecciones fundamentales, empezando por la del estado de vida» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, II, 2). Descubrimos, en particular, que la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética. Como nos enseña la Escritura, los profetas son enviados al pueblo en situaciones de gran precariedad material y de crisis espiritual y moral, para dirigir palabras de conversión, de esperanza y de consuelo en nombre de Dios. Como un viento que levanta el polvo, el profeta sacude la falsa tranquilidad de la conciencia que ha olvidado la Palabra del Señor, discierne los acontecimientos a la luz de la promesa de Dios y ayuda al pueblo a distinguir las señales de la aurora en las tinieblas de la historia. También hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión. Vivir Por último, Jesús anuncia la novedad del momento presente, que entusiasmará a muchos y endurecerá a otros: el tiempo se ha cumplido y el Mesías anunciado por Isaías es él, ungido para liberar a los prisioneros, devolver la vista a los ciegos y proclamar el amor misericordioso de Dios a toda criatura. Precisamente «hoy —afirma Jesús— se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír» (Lc 4,20). La alegría del Evangelio, que nos abre al encuentro con Dios y con los hermanos, no puede esperar nuestras lentitudes y desidias; no llega a nosotros si permanecemos asomados a la ventana, con la excusa de esperar siempre un tiempo más adecuado; tampoco se realiza en nosotros si no asumimos hoy mismo el riesgo de hacer una elección. ¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente! Y cada uno de nosotros está llamado —a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración— a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora. Este «hoy» proclamado por Jesús nos da la seguridad de que Dios, en efecto, sigue «bajando» para salvar a esta humanidad nuestra y hacernos partícipes de su misión. El Señor nos sigue 3 llamando a vivir con él y a seguirlo en una relación de especial cercanía, directamente a su servicio. Y si nos hace entender que nos llama a consagrarnos totalmente a su Reino, no debemos tener miedo. Es hermoso —y es una gracia inmensa— estar consagrados a Dios y al servicio de los hermanos, totalmente y para siempre. El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da. María Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino. Vaticano, 3 de diciembre de 2017. Primer Domingo de Adviento. Francisco © Copyright - Libreria Editrice Vaticana

"Todos necesitamos vivir nuestra amistad con Jesús."
 
Los invitamos a un breve retiro de Adviento para encontrarnos con Él y prepararnos así para celebrar fecundamente la Navidad. Será el próximo sábado 9 de noviembre de 17 a 19 hs.
 
 
Al finalizar se celebrará la misa para los que lo deseen. Predica el P. Rodolfo Pedro Capalozza, SAC
 
Se ruega llegar puntualmente.
 
Les enviamos el afiche en archivo adjunto.
 
Un bendecido Adviento,
 
CENTRO DE ESPIRITUALIDAD PALOTINA
Cuba 2981. CABA
Domingo, 03 Diciembre 2017 09:46

II Encuentro Nacional de Juventud para Colegios

A los Representantes legales, Directivos, Coordinadores de Pastoral, Catequistas, Docentes y comunidad educativa en general.
 
Con mucha alegría y entusiasmo, nos acercamos a ustedes para invitarlos a iniciar la preparación hacia el II Encuentro Nacional de Juventud ​que se realizará del 25 al 27 de mayo de 2018 en la ciudad santafesina de Rosario​, bajo el lema “Con Vos renovamos la historia”.
 
En la vida de nuestra Iglesia Argentina, la Pastoral de Juventud ha ido creciendo gracias al paso de Dios que se hizo presente a través de distintos gestos, personas, espacios, encuentros y proyectos. Pasos visibles en cada comunidad juvenil y por lo tanto también en cada comunidad educativa. Uno de esos gestos han sido los encuentros masivos, jornadas diocesanas, regionales, mundiales que desde el Primer Encuentro Nacional de Córdoba 85 se multiplicaron desde nuestro territorio y hacia el mundo. Dichos encuentros animaron y favorecieron la participación siendo “semilleros” de jóvenes líderes al servicio de nuestra sociedad.
 
El II Encuentro Nacional de Juventud será un nuevo hito en este caminar del que todos seremos parte de diversas maneras. Algunos constituyendo delegaciones, con jóvenes desde 15 años en adelante, que viajarán a Rosario, y otros sumando vida, reflexión y oración en sus comunidades. Todos podemos así peregrinar y dejar nuevas huellas que transforman la historia. Por esto, es que queremos agradecerles que se hagan parte del camino, motivando a los muchos jóvenes que crecen en la gran familia que es la educación católica a participar de este Encuentro. Es con este objetivo que les acercamos este material preparatorio. Los invitamos a transitar este proceso de reflexión junto a miles de jóvenes de todo el país que estarán en sintonía llevando adelante una serie de encuentros preparatorios.
 
Poniendo en las manos de la Virgen María a todas las personas con las que a diario trabajan, y confiados en que serán multiplicadores de esta propuesta, les dejamos un gran abrazo en Jesús el Señor de la Historia.
 
Equipo Organizador Nacional
II Encuentro Nacional de Juventud
Pastoral de Juventud Argentina
Conferencia Episcopal Argentina. 

Sensiblería vs. emoción “con cabeza”

  

La comunicación de la escuela católica es encuentro con el otro: transmitir un mensaje que emocione y que responda a lo que la sociedad y nuestros alumnos reclaman. Hay riesgos, porque desapareció la protección (ahogo) de la “cristiandad”, pero también oportunidades; hay necesidad de testigos y de construir comunidades de vida y de fe, donde lo profesional esté iluminado por el encuentro (y reencuentro) con Jesús; donde la innovación técnico-didáctica vaya de la mano con la permanente conversión al Señor.

Todo esto es lo que procuró poner de manifiesto el XIV Congreso Nacional de Escuelas Católicas (del 16 al 18 de noviembre, en el Palacio de los Congresos de Oviedo), titulado Emociona. Comunicación y Educación. Escuelas Católicas agrupa a los titulares de los centros educativos católicos e integra a más de 2.000 centros educativos, con más de 1.200.000 alumnos y 82.134 docentes. Cada dos años realiza su Congreso nacional. En esta ocasión la comunicación fue el hilo conductor: se quiso subrayar que todo comunica y todos comunicamos, más aún en el entorno educativo y que la dimensión comunicativa es una de las más decisivas para los centros educativos.

Cada una de las tres jornadas se organizó en torno a un eje.

El primer día, comunicación institucional: se escuchó a especialistas como un miembro de las campañas electorales de Barack Obama o a Darío Viganó, responsable de la comunicación de la Santa Sede. Pero luego “se aterrizó” a los colegios, con aspectos más concretos. Excelentes ponencias de dos superiores, Asunción Codes, SJT, y Pedro Aguado, Sch. P, y muy buena la de Ana Guirao, del equipo de comunicación de Cáritas Española. Se insistió en la relación entre comunicación e identidad; qué queremos mostrar, qué queremos contar; cuál es el objetivo primero de la escuela católica. Mucho más importante que la técnica es comunicar para evangelizar: anunciar, compartir experiencias, salir al encuentro.

El segundo día, los docentes y la comunicación: muy interesante ponencia (a distancia) de Henry Jenkins sobre narrativa transmedia y una experiencia de los lasallanos en torno a integrar las pasiones de los alumnos, ser “agitadores” de sus narrativas y nosotros mismos desplegar nuestras narrativas con autenticidad. Establecer de esa manera una complicidad creativa y estimuladora frente al aprendizaje: una educación emocionada, antes que emocionante. Por la tarde, se presentó el Pacto entre Padres y Profesores, una iniciativa para involucrar y comprometer a los padres en el proceso educativo.

El tercer día, la mirada se puso sobre los alumnos: la necesidad de manifestarles nuestras altas expectativas; detectar y potenciar sus talentos; conocer sus lenguajes a partir de la escucha; incursionar en sus lenguajes y plataformas; implicarse en sus preocupaciones, por ejemplo, frente al acoso escolar.

Fue una experiencia muy interesante que dispara una serie de reflexiones. La constatación de que transitamos una época donde la complejidad y la pluralidad escalan geométricamente y nos llevan a la lógica del “menú a la carta”, donde las personas queremos elegir aquello que nos gusta o nos gratifica, descartando lo que no nos interesa. Por otra parte, la revolución digital (y sus correlatos socioculturales) ha provocado y sigue provocando un cambio antropológico enorme. Se han transformado las condiciones transcendentales de la experiencia, el tiempo y el espacio, con lo cual cambia la forma en que experimentamos la realidad y nos experimentamos a nosotros mismos. Esto se visualiza concretamente en cada escuela y nos lleva a preguntarnos:

  • ¿Cómo estamos construyendo el entramado pedagógico – pastoral de nuestra escuela? ¿Con qué actores? ¿Con qué limitaciones?
  • Lo cristiano/católico de un colegio, ¿es adjetivo o sustantivo?

Ante estos desafíos, nuestras escuelas buscan respuestas que no siempre encajan con su sentido más profundo. La valoración de lo emocional es incuestionable, particularmente para establecer vínculos con el prójimo y para lograr una auténtica formación integral. Pero algunas propuestas y comentarios escuchados en ciertas ponencias apelaban más a la sensiblería antes que a lo “emocional con cabeza”, como bien resumió la directora del Congreso, Victoria Moya. El sentido de la Educación Católica en una sociedad compleja, plural, “a la carta” está (y estará cada vez más) en su capacidad de fascinar con el testimonio de vida cristiano de sus educadores. Como hicieron nuestros fundadores, hay que leer la realidad y aplicar el Evangelio a ella, para hacer relevante el mensaje cristiano para las personas de hoy; escuchar, compartir, interactuar, aprender con humildad de otrosmostrar la belleza de la fe y de ser cristianocrear condiciones de comunión y de corresponsabilidadtener pasión por lo que somos; optar por lo radical, la persona de Jesús.

Queda clara la necesidad de generar contextos de corresponsabilidad, donde el Proyecto Educativo y Pastoral sea asumido por todos y donde todos nos vayamos sintiendo interdependientes. En palabras del padre Aguado, “construir un alma colectiva”, donde cada uno sienta la escuela y su proyecto como propios, no como un simple lugar de trabajo. Esto implica, para los directivos, “timming”, creatividad y audacia, desterrar el “todo bien”, plantear cuestiones desafiantes, sacudir modorras y comodidades, convocar con ilusión para algo apasionante… Y como bien dijo la hermana Codes, “lo que nos apasiona nos hace creativos” y más si esa pasión es Jesucristo.

Artículo publicado en Vida Nueva Digital: http://www.vidanuevadigital.com/tribuna/sensibleria-vs-emocion-cabeza/

Disposición N° 504/DGEGP/17

Aranceles Ciclo Lectivo 2018

 A los Representantes y Apoderados Legales de las escuelas de todos los niveles con aporte gubernamental:

 Les hacemos llegar la Disposición N ° 504/DGEGP/17, sobre aranceles máximos por categoría a partir del 1º de marzo de 2018 de las Escuelas Públicas de Gestión Privada que perciben aporte estatal.

Domingo, 03 Diciembre 2017 08:51

FAERA en Santa Cruz

El jueves 30/11, el Director Ejecutivo estuvo en Río Gallegos junto con representantes de los colegios congregacionales. También nos acompañó monseñor Miguel A. D’Annibale, obispo diocesano
Repasamos el estado de la educación provincial y los desafíos para los próximos años
Se tomó la decisión de conformar la delegación provincial y solicitarlo a la CD
Además se analizaron alternativas para organizar una actividad formativa abierta a todos los educadores en los primeros meses de 2018 en Sa

REUNIÓN DE TRABAJO DE REPRESENTANTES LEGALES Y DIRECTIVOS
 
https://www.google.com.ar/maps/place/Colegio+Marianista/@-34.622381,-58.4470366,17z/data=!4m13!1m7!3m6!1s0x95bcca396eb5d4ed:0x822262490bbb856d!2sAv.+Rivadavia+5652,+C1424+CABA!3b1!8m2!3d-34.6223854!4d-58.4448479!3m4!1s0x95bcca39662686a9:0x671401e0651b2f49!8m2!3d-34.6221997!4d-58.4447195
 
Colegio Marianista
 
Av. Rivadavia 5652, CABA
 
 Imagen integrada 3
 
11 de diciembre de 2017
 
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15.30 hs.
 
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1. Escuelas Seguras
 
2. Aranceles 2018
 
3. Promoción Acompañada
 
4. Anuncios del GCBA sobre Formación Docente y Secundaria 
 
5. Encuentro sobre Evangelización, Catequesis y Formación Religiosa (febrero 2018)
 
 
         Sabemos que estamos con muchas cosas en estas fechas finales del año, pero creemos que los temas amerita encontrarnos, informarnos, aclarar dudas, analizar horizontes. Por favor, confirmen su asistencia. 
¡Los esperamos!
 
DELEGACIÓN CABA
FAERA
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